Por qué necesitas una web de empresa – Siete beneficios de tener tu negocio en Internet

Si diriges tu propio negocio, estarás cansado de oírlo: necesitas hacerte una web para tu empresa. Tienes que estar online. Pero si la tuya es una empresa pequeña, con carácter local o con poco presupuesto para invertir, lo más normal es que te asalten las dudas. ¿De verdad es tan importante tener un sitio web?

Rotundamente, sí. No solo te ayuda a vender más, sino que a día de hoy es casi imprescindible. Incluso si no te planteas vender por Internet, como mínimo debes contar con una web que represente a tu negocio en el espacio online. En este post te doy siete motivos por los que debes plantearte hacerte un sitio web ahora mismo.

Siete razones por las que necesitas una web de empresa

 

Te hace visible en Internet

Si no apareces en Google, no existes. Lo habrás oído mucho, y es del todo cierto.

De acuerdo, puede que dicho así suene un poco exagerado. Es posible que tu negocio tenga ya una cartera de clientes fieles que acuden a ti cuando necesitan algo, e incluso te recomendarán a sus conocidos. Pero esto no siempre es suficiente, ¿verdad?

Fuera de tu rango de acción (de esos clientes que te recomiendan) hay multitud de compradores potenciales a los que no puedes alcanzar porque ni siquiera te conocen. Por ejemplo, alguien que acaba de mudarse a tu ciudad y necesita encontrar una ferretería.

¿Qué hace una persona así en esta situación? Seguramente buscará en Google algo tipo “ferretería Málaga”. Si tú apareces en los resultados de búsqueda, aunque no sea en el primer puesto, tienes muchas posibilidades de que esa persona decida acudir a ti.

 

Tu negocio, siempre abierto a visitas

Una de las mayores utilidades de una web corporativa es que tu empresa nunca cierra las puertas. Un cliente interesado en bisagras para puertas puede llegar a tu página a cualquier hora del día, comprobar si tienes lo que necesita y hacerte un pedido en el momento.

Otra ventaja es que, como todo tu stock se muestra junto en el mismo sitio, para el cliente es mucho más fácil comparar entre distintas marcas y escoger la que prefiera.

 

Ahorras en publicidad

Enlazando con el punto anterior, si todo lo que vendes está disponible en Internet, no necesitas imprimir nada. Es habitual en empresas con poco presupuesto que la impresión de catálogos y folletos sea un coste que no pueden permitirse. En el mejor de los casos, si es un negocio que vende productos de otros, tendrá los catálogos que le proporcione cada fabricante.

Con una web propia, tienes toda esta información condensada en el mismo lugar, a disposición de cualquiera sin tener que imprimir nada. Si un posible comprador necesita información técnica de uno de tus productos, puedes enseñárselo directamente en tu página.

 

Mejora tu servicio al cliente

Un beneficio añadido de una página corporativa es que tus clientes pueden plantearte sus dudas en cualquier momento. Basta con que te envíen un correo a través del formulario de contacto de tu web.

Para el cliente este sistema puede ser mucho más cómodo porque no depende de horarios externos. Pero ¡ojo, no dejes que pase más de un día laborable sin responder ese mensaje!

Un añadido a este son las Preguntas Frecuentes, sección de la que ya te he hablado en otra entrada del blog.

 

Tu competencia ya tiene su propia web

O está planteándoselo al menos. Si se te ha ocurrido a ti, ¿por qué no a los demás? Para comprobarlo, solo tienes que buscar los nombres de tus principales competidores en Google. Verás que la mayoría, si no tiene ya su propio sitio web, al menos sí aparece en los resultados de ‘Google My Business’. Y los que aún no tengan página es muy probable que la acaben haciendo para aprovechar el potencial de Internet.

Volviendo al caso del primer punto: Si una persona de tu ciudad busca “ferretería Málaga” y le aparecen las webs de tres negocios de tu zona, ¿cuántas posibilidades hay de que te elija a ti en lugar de a ellos? También funciona al revés: Si en esa búsqueda tu ferretería es de las pocas que aparecen como resultado, es muy probable que ese cliente te acabe comprando a ti.

 

Ya tienes competencia online, aunque no lo sepas

Esta idea suele ser difícil de asimilar, pero es importante que lo comprendas: que no tengas una web no significa que tu empresa no tenga competidores en Internet. Solo implica que tú les estás dando vía libre.

Incluso si tienes un negocio local, tu competencia no son solo las otras dos ferreterías del barrio y el Leroy Merlín del centro comercial. Negocios como el tuyo que venden online pueden estar robándote clientes.

¿No me crees? Prueba a buscar en Google uno de tus productos precedidos de la palabra “comprar” (por ejemplo, “comprar rosca de tuerca”) y fíjate en los resultados de la parte superior. ¿Cuántas de esas empresas conocías?

Si no estás en Internet, le estás permitiendo a esos negocios que se queden con los clientes que podrían haberte encontrado por Google. Incluso si decides no vender online, que tu web aparezca en las búsquedas puede servir para atraer a compradores de tu zona que prefieran acudir a una tienda física.

 

Sobresales entre la multitud

En la mayoría de los sectores hay siempre una amplia oferta de empresas que ofrecen servicios similares. Pero algunas destacan sobre el resto, ¿verdad? Con las páginas web pasa lo mismo: No porque tu competencia tenga ya su propio sitio, significa que funcione mejor que el tuyo. Lo más seguro es que haya cosas que puedas aprender de sus webs y mejorarlas.

Por ejemplo, ¿las mantienen actualizadas regularmente? ¿El diseño es agradable a la vista, cargan rápido? Si les envías un mensaje, ¿respondes pronto?

Aunque abras tu sitio web más tarde que el resto, si lo haces mejor que ellos, acabarás apareciendo por encima en los resultados de Google. Y eso hará que seas más visible para las personas que necesitan productos como los tuyos.

Amplía tu área de negocio: En Internet no hay más fronteras que las que tú pongas. Si te has decidido a vender tus productos online además de en tu tienda física, desde tu web puedes encontrar clientes en cualquier punto. Por ejemplo, una papelería puede querer distribuir su material por toda una comunidad autónoma, o llegar a toda España. Lo único que necesitas es un buen sistema de tienda online y un sistema de envíos de material fiable. Cada vez más clientes optan por la comodidad de comprar por Internet en lugar de en tiendas físicas, por lo que este sistema te puede suponer un empujón en tus ventas.

¿Y tú, todavía no tienes claro para qué necesita tu empresa una página web? ¿Se te ocurren otros motivos? Cuéntamelo en los comentarios.

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