¿Qué es un redactor de contenidos?

“¿Redactor de contenidos? Eso es alguien con un blog, ¿no?”.

Seguro que alguna vez te has hecho esta misma pregunta. O se lo has escuchado decir a alguien. Es normal, todavía hay muchas personas que no conocen esta profesión.

Pero aunque no sepas lo que hace, te aseguro que en algún momento tú mismo has necesitado la ayuda de un redactor de contenidos. ¿No me crees? Piénsalo.

Alguna vez…

  • Has querido empezar a escribir un blog, porque te han dicho que es lo mejor para posicionar la web de tu negocio. Pero no sabes qué publicar y no te sientes seguro escribiendo.
  • Te has visto desbordado. Con todo lo que tienes que hacer en tu día a día, escribir un post regularmente es imposible.
  • Has intentado redactar los textos de tu web, tus newsletters, algún post para redes sociales, pero no sabías muy bien qué decir.
  • Te has desesperado porque tu web no recibe visitas ni te da clientes.
  • O tienes visitas, pero nadie se suscribe a tu newsletter.

Más de una vez habrás salido del atolladero como has podido. Con textos que no te convencían y agobiado por la falta de tiempo. 

En todas estas situaciones, lo que te hacía falta era un redactor de contenidos web.

Los redactores web nacieron con el auge de Internet. Cuando las empresas empezaron a meterse en el mundo online, necesitaban contenidos para rellenar tus páginas, y profesionales que hicieran esos contenidos.

Desde entonces, los redactores web se han convertido en una pieza clave de cualquier estrategia de marketing online, por una sencilla razón: te ahorran tiempo, te permiten centrarte en hacer crecer tu negocio y te ayudan a atraer clientes con tu web.

¿Tienes ganas de saber qué es un redactor de contenidos y cómo puede ayudarte en todo esto? ¡Sigue leyendo!

¿Cuáles son las funciones de un redactor de contenidos?

En cuatro palabras, podríamos decir que la función del redactor web es escribir los textos de tu página. Pero ¿escribirlos para qué?

Sobre todo, para tres cosas:

  • Mejorar el SEO de tu web: Por eso también se les suele llamar redactores SEO.
  • Atraer visitas: Si mejoras el SEO es para que entren más usuarios a tu web, ¿no?
  • Convertir las visitas en leads: Es decir, en suscriptores de tu newsletter o de tu lista de correo.

La idea con la que quiero que te quedes es que, al final, el papel de un redactor de contenidos web es traerte clientes potenciales. Leads fríos que se suscribirán a tu lista de correo, donde a base de emails irás ganándote su confianza hasta convertirlos en clientes (si tu producto cuesta poco o tienes otro sistema de venta preparado, probablemente no necesites ni que se suscriban).

¿Y cómo consigue todo esto un redactor de contenidos? Sus herramientas fundamentales son los artículos del blog.

En la mayoría de las páginas, el blog es el motor del SEO. Sin contenidos, es muy difícil subir posiciones en Google. Y para eso, nada mejor que unos cuantos artículos de blog optimizados para SEO que respondan a dudas reales de tus usuarios. 

Por ejemplo: Eres un nutricionista especializado en alimentación vegana y vegetariana. Una de las preguntas que más te hacen tus pacientes en consulta es “¿Qué tengo que hacer para pasarme a una dieta vegana?”. Si te lo preguntas a ti, también lo buscarán en Google, así que puedes hacer un artículo en tu página explicando en qué consiste la dieta vegana, con qué alimentos se puede iniciar la transición y ofreciendo algunas posibles recetas.

Al final del artículo, les ofreces la posibilidad de suscribirse a tu blog para no perderse todas las cosas súper interesantes que publicas sobre alimentación vegana. Y si además, a cambio de suscribirse les das gratis una guía con más recetas para iniciarse en el veganismo, ¡ya son tuyos!

Este es el trabajo más habitual de un redactor de contenidos. Pero puede hacer mucho más:

  • Emails (newsletters, emails de bienvenida…)
  • Notas de prensa, dosieres corporativos para medios
  • Landing pages
  • Secciones de una web
  • Mensajes para redes sociales
  • Ebooks y descargables

La lista es inmensa, pero el objetivo final siempre va a ser el mismo: Conseguir más clientes para tu negocio.

¿Por qué necesito un redactor de contenidos?

A estas alturas, espero que ya tengas claro todo lo que puede hacer por tu negocio un redactor web. Ahora, voy a explicarte por qué debes incluir uno en tu estrategia de marketing.

Lo del SEO no hace falta que te lo vuelva a explicar, ¿no? Mejor posicionamiento es igual a más visitas, que es igual a más suscriptores… y ya sabes cómo sigue (si no, échale un vistazo a este otro artículo sobre los fundamentos del SEO. Entonces vamos a ir un paso más allá.

Imagina que estás buscando abrigos de perro para ponerle a tu yorkshire, porque en invierno pasa mucho frío. Buscas en Google, entras en uno de los resultados, y resulta que la página es un desastre.

El diseño, perfecto. Los perros de las fotos, preciosísimos. Pero ¿el texto? Faltas de ortografía, palabras sin tilde, frases que tienes que leer tres veces para descifrarlas… Y para rematar, expresiones como “LOS MEJORES PRECIOS!!!”. Así, sin anestesia. En mayúscula y con un montón de interrogaciones en un solo lado. Fantástico.

¿Qué sientes al ver una web así? A mí, desde luego, me dan ganas de irme.

Vale, puede que yo sea un poco tiquismiquis con la ortografía (que lo soy). Pero la realidad es que una página con faltas no transmite profesionalidad. Y las hay, créeme, a pesar de los correctores ortográficos.

Lo que yo pienso al ver una web así es: “Si se preocupan tan poco de cuidar su imagen, ¿quién me dice que su servicio vaya a ser de mejor calidad?”. 

Luego está el peor caso, y también el más común: la web tiene unos textos correctos, gramática y ortografía impecables, pero no se entiende lo que ofrece. Las frases son largas, enrevesadas o aburridas.

Alguna vez habrás visto algo como: “Equipo multidisciplinar con más de 40 años de experiencia en el sector, donde nos hemos convertido en un referente por ser capaces de ofrecer los mayores estándares de calidad”.

Me vas a perdonar, pero a mí esto no me dice nada. De hecho, es algo tan ambiguo que lo mismo te vale para una clínica de fisioterapia que para una empresa de fontanería. Mala señal, ¿no?

Si entro en una web de una empresa que no conozco de nada, llena de expresiones vacías y frases tan largas que tengo que leerlas dos veces para entenderlas, me voy. Así de simple. Solo en la primera página de Google ya tengo otras nueve opciones esperándome, y seguro que alguna es más clara y me da mejor sensación. ¿Tú no lo harías?

Los textos de tu web son tu escaparate. Reflejan quién eres, le dicen al usuario qué le ofreces y cómo puedes ayudarle. 

Tener tu web llena de textos poco cuidados sería el equivalente a presentarte a una reunión con un potencial cliente llevando un traje lleno de agujeros y oliendo a ajo. Así, ni el mejor producto del mundo te asegurará una venta.

¿Qué habilidades debe tener un redactor de contenidos?

Para que un redactor pueda presentar un trabajo de calidad, no basta con que sea bueno escribiendo. Sus textos deben cumplir una serie de características para que de verdad te ayuden a conseguir clientes.

Cualquier redactor web debe contar, como mínimo, con las siguientes habilidades:

Dotes de investigador

A lo largo del día, un redactor de contenidos puede llegar a escribir un artículo para un blog de viajes, otro para una web de cuentos infantiles y otro para una empresa dedicada a la retirada de amianto.

Vaya saltos, ¿verdad?

Lo más normal es que el redactor sepa poco o nada de estos temas. Y sin embargo, su trabajo es redactar un artículo coherente, útil para un usuario que sabe lo mismo que él o incluso un poco más, porque ya ha estado investigando sobre ese tema.

¿Cómo lo hace entonces? Pues, efectivamente: investigando.

El trabajo de redactor de contenidos se parece en muchos casos al del periodista (de hecho, muchos periodistas suelen reciclarse como redactores web). Para escribir sobre un determinado tema, antes tienen que dedicar bastante tiempo a buscar información.

Las fuentes que utilice dependerán del tema. Lo normal es basarse en webs de entidades profesionales y asociaciones, publicaciones especializadas… También pueden servir otros blogs de la misma temática, siempre que hayan sido redactados con criterios de profesionalidad.

Aquí el papel del redactor no se basa solo en saber dónde buscar, sino también dónde no. Es decir, tiene que ser capaz de diferenciar las fuentes de calidad de aquellas dudosas.

Algunos redactores están tan especializados en un área concreta (por ejemplo, hay bastantes redactores de turismo) que apenas necesitan consultar fuentes externas. Pero incluso estos suelen trabajar de vez en cuando en textos para áreas que desconocen. Por eso el trabajo de documentación es una constante en la labor del redactor.

Capacidad de síntesis y esquematización

La mayoría de los encargos de redacción suelen rondar las 700 palabras de extensión (más o menos una página de Word a letra 12). Un espacio relativamente reducido, si tenemos en cuenta que debe incluir toda la información necesaria para resolver las dudas de los usuarios sobre un tema concreto.

Para organizar toda esta información de forma que no resulte intragable, el redactor tiene que saber organizar los datos en cápsulas cortas dentro del texto. Esto se hace utilizando títulos para separar los párrafos, con listas, aireando el texto con alguna imagen de por medio…

Además, en los textos que se escriben para Internet los párrafos suelen ser muy cortos, la mayoría de tres o cuatro líneas. Así resulta más agradable de leer en pantalla.

Otro aspecto que cualquier redactor web debe dominar es la síntesis: Si ya de por sí 700 palabras son poco espacio, no podemos andarnos con rodeos inútiles. Debemos dar la información con el mínimo de palabras justo para que se entienda y siga siendo agradable de leer.

Evidentemente, esto no significa que haya que escribir un telegrama. Según el caso, puede ser necesario dedicar un par de líneas extra a explicar un concepto difícil de entender. Y por supuesto, no deben faltar de vez en cuando ejemplos que hagan más liviana la lectura. Es un equilibrio complicado que todo buen redactor acaba dominando.

Nociones mínimas de SEO

De acuerdo, no todos los redactores dominan el SEO. Algunos ni siquiera tienen los conocimientos suficientes para aplicarlo en un post, y no por eso dejan de ser excelentes profesionales.

Esto está bien si el redactor solo se va a ocupar de crear contenidos que no estén dirigidos al posicionamiento (notas de prensa o catálogos corporativos, por ejemplo). También puede ser que cuentes en tu equipo con alguien que se ocupe del posicionamiento y que pueda darle un retoque al texto para incluirle palabras clave.

Pero este último caso presenta dos problemas: para empezar, que le ocupa tiempo a la persona encargada de optimizar el texto. Tiempo que, según la extensión del contenido, el volumen de palabras clave que haya que añadir y la propia estructura del texto, puede ser bastante.
Por otro lado, retocar el texto de otra persona suele ser complicado. En el peor de los casos, las modificaciones harán que alguna parte pierda el sentido original, o que incluso afecten a la coherencia interna.

En general, son pocas las empresas que solicitan de forma habitual piezas que no necesiten ser optimizadas. Por eso, la mayoría de los redactores actualmente son redactores SEO. De este modo pueden ofrecerle un servicio completo al cliente, que recibe un contenido escrito para personas y optimizado para Google.

Adaptabilidad a distintos estilos de escritura

El tono que utiliza un hotel para dirigirse a sus clientes no tiene nada que ver con el que usarían una clínica privada o una tienda de juguetes, por ejemplo. Incluso dentro del mismo sector, cada empresa tiene una forma particular de comunicarse que le permite diferenciarse del resto.
El redactor web debe ser capaz de analizar el estilo de comunicación que emplea el cliente para el que está trabajando e imitarlo, de forma que los artículos que redacte encajen bien con la imagen que pretende dar.

Una buena dosis de ingenio y creatividad

Dicen que, al final, todos los libros acaban hablando de lo mismo. Y si te fijas, es cierto: la intriga, la melancolía, el amor, el misterio, la soledad, la valentía, el descubrimiento… Echa un vistazo a la sección de novedades de cualquier librería y te garantizo que todos tocarán al menos uno de estos temas. Lo mismo pasa con las películas y las series.

Entonces, ¿cómo es que no nos aburrimos de consumirlas? Si ya está todo contado.

Porque la cuestión no es lo que cuentan, sino cómo lo hacen.

Del mismo modo, en Internet probablemente puedas encontrar información sobre cualquier temática sobre el que vayas a escribir. Aquí el mérito del redactor de contenidos reside en saber cómo darle una vuelta de tuerca, y escribirlo de una manera novedosa. Puede tratar el tema desde un enfoque distinto, agregar información extra o elementos visuales, por ejemplo.

Un ejemplo común es el de tratar un tema enlazándolo con algún aspecto de moda. Como este artículo de la revista Yorokobu, en el que, aprovechando el boom por el final de Juego de Tronos, utilizaron la serie para hacer un artículo sobre las reglas de la política.

Otro recurso que se utiliza a menudo es recurrir al humor (siempre que el tema lo permita). En pequeñas dosis, alivia la carga de datos del texto y hace que el usuario tenga ganas de seguir leyendo.

Otras cualidades de los redactores web

Ciñéndonos a la descripción, un redactor de contenidos SEO escribe textos optimizados para Google. Así que su papel podría limitarse a investigar el tema, crear la pieza con sus correspondientes palabras clave y entregarlo, sin más.

La realidad es que esto pocas veces sucede. Lo más normal es incluir, como mínimo, una o dos imágenes para acompañar la publicación. Incluso, en algunos casos puede ser el propio redactor el que suba el contenido a la web del cliente.

Por ese motivo, estas son cuatro cualidades secundarias muy valiosas para cualquier redactor web:

Conocimientos de WordPress

Podría hacerlo extensible a cualquier gestor de contenidos como WordPress (Joomla, por ejemplo, o plataformas de e-commerce), pero la realidad es que WordPress es la más utilizada. Además, el funcionamiento en todos los casos es muy similar.

La idea es que el redactor sea capaz de subir el texto a la página de su cliente. Se hace a menudo cuando el cliente, o bien no conoce el funcionamiento de WordPress, o bien no tiene tiempo para subir los posts.

Esto implica cuadrar el texto y darle un formato adecuado (negritas, enlaces, títulos…), por lo que normalmente se cobra como un pequeño suplemento.

Uso de banco de imágenes

Los bancos de imágenes son plataformas en las que se cuelgan fotografías, gráficos y diseños libres de derechos, para su empleo con fines comerciales.

Aunque no lo sepamos, las imágenes que normalmente descargamos de Google tienen un dueño. Y si ese dueño ve que hemos utilizado su foto sin permiso, puede obligarnos a quitarla de nuestra web.

Y no, no basta con indicar el nombre del autor o la web de la que la hemos sacado. Para utilizarla deberíamos tener su consentimiento expreso. En el blog de Ciudadano2.0 lo explican a la perfección.

Por eso, las imágenes que utilice el redactor para acompañar su texto deben salir preferentemente de bancos de imágenes. Existen multitud de opciones con descarga gratuita.

Edición de imágenes básica

Con esto me requiero a aspectos muy simples, principalmente a cambiar el tamaño y el peso de una imagen. Es una labor sencilla que puede hacerse con programas gratuitos o con plataformas web como Canva.

Las imágenes que descargamos no siempre tienen el formato adecuado, o bien pesan demasiado para usarlas en una web (si llenas tu web de imágenes que pesan cuatro megas, ¡no va haber móvil que la cargue!). Por eso, a menudo es necesario retocarlas un poco antes de subirlas. También es posible que solo nos interese una parte de la imagen, en cuyo caso habrá que recortarla manteniendo la proporción original.

Diseño de una estrategia de contenidos

¿Cada cuánto publicas?

¿Qué temas son los mejores para publicar en tu blog?

¿Qué esperas que hagan tus usuarios una vez que hayan leído tus artículos?

Si no sabes responder a estas preguntas, significa que tu web no tiene una estrategia sólida. Y eso es como conducir con los ojos cerrados: hay bastantes probabilidades de que te estrelles.

Los mejores redactores web no solo se dedican a escribir artículo tras artículo para llenar de vida tu blog. Además, son capaces de planificarte una estrategia de contenidos. Un mapa que te permite saber cuándo publicarás, con qué objetivo lo harás y cómo lograrás con ello que tus usuarios se conviertan en clientes.

Cuáles NO son las funciones de un redactor de contenidos

El concepto de redactor web es muy amplio, y a veces cometemos el error de atribuirle cometidos que no son los suyos. Pasa incluso entre los propios redactores,que utilizan términos que crean confusión. Por eso es importante entender bien qué cosas no forman parte del trabajo de redactor.

Por supuesto, lo que indico aquí no son trabajos que un redactor no pueda desempeñar. Ni mucho menor. Pero al no ser su función principal, deben estar debidamente formados para ello.

SEO técnico

El SEO, como decíamos, involucra un montón de conceptos. Los contenidos son una parte, una muy importante, pero solo una a fin de cuentas.

Para sacar el máximo potencial de una web, tenemos que tener en cuenta elementos como su arquitectura, la velocidad de carga, la experiencia del usuario… Conceptos que no corresponden a un redactor, sino a un especialista o técnico SEO. En este caso, el papel del redactor es apoyar la estrategia del especialista con contenidos para posicionar por diferentes palabras clave long tail.
 

Textos orientados a la venta

Cualquier redactor tiene (o debe tener) la capacidad de adaptarse a diferentes estilos de redacción y atraer la atención del usuario. Pero esto no significa que un redactor de contenidos especializado pueda escribir para vender.

No todos los redactores están capacitados para crear piezas como una landing page, o incluso las secciones de la web. El papel de estas es, fundamentalmente, convencer al usuario de que adquiera un producto o servicio. Esto es muy distinto a redactar un artículo informativo.
No significa que un redactor web no pueda realizar este encargo, ni mucho menos. Pero es necesario que tenga unos ciertos conocimientos sobre escritura persuasiva (copywriting) o nociones sobre captación de clientes a través de Internet.

Si lo que buscas son textos enfocados a la conversión, asegúrate de que el redactor que contrates tiene estas capacidades.

Gestionar las redes sociales

En este caso, el papel corresponde al community manager. Llevar las redes de una marca no significa solo publicar contenidos, sino lograr, con ellos, que el público se involucre. Un redactor web puede crear contenidos para apoyar el trabajo del community manager, pero sin una formación específica no estará capacitado para llevar las redes.

Diseño gráfico

Lo habitual es que un redactor sea capaz de hacer ediciones sencillas en las fotos, como cambiar el tamaño o recortarlas. Pero hacer retoques complejos, o incluso montar una infografía, no forman parte de su trabajo.

Salvo que encuentres a un redactor web formado en diseño gráfico (son poco frecuentes, pero existen), lo ideal es que ambos funciones estén en manos de distintos especialistas.

Como decía, estas son tareas que no corresponden a un redactor de contenidos especializado, alguien que solo se dedica a escribir artículos y otro tipo de textos enfocados al SEO y la captación de suscriptores. Ahora bien, son muchos los redactores que tienen más de una especialidad y dominan, por ejemplo, la redacción de contenidos y el copywriting, como es mi caso.

La cuestión es que, cuando contrates a un redactor, tengas claro qué quieres y si ese profesional tiene la formación necesaria para ofrecértelo.

¿Cuáles son las tarifas de un redactor de contenidos?

Esta pregunta es un poco difícil de responder. Para empezar, un gran número de redactores no tiene publicadas sus tarifas en su web.

Tras rebuscar un poco por Internet y ver los resultados de varias encuestas de la profesión, puedo decirte que el precio habitual de un redactor (en España al menos) está entre 1 € y 8 € por 100 palabras. 

¿Por qué varía tanto? Hay muchos factores que influyen: las habilidades del redactor, su experiencia… También si contratas directamente a un redactor o a una agencia (estas suelen subcontratar a redactores y entregarte el trabajo tal cual por un precio mucho mayor).

Generalmente el precio se calcula por palabra o por 100 palabras. En algunos casos el coste base puede aumentar en función del tipo de pieza que solicites. Aquí tienes por ejemplo las tarifas de Roger García, que de esto de la redacción sabe un rato ;).

¿Estás de acuerdo con estas funciones de un redactor de contenidos? ¿Añadirías alguna? ¿Trabajas o has trabajado con un redactor de contenidos en tu negocio? Cuéntamelo en los comentarios.

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